131. EL REY ESTÁ HERIDO
AMALIA
La mujer saca de una bandolera de cuero que llevaba como especie de cadena, puedo observar con la vista de mi loba pequeños destellos de piedras mágicas incrustadas en algunos eslabones.
Kane le da vueltas en el aire con fuerza, listo para enlazar a la bestia salvaje que le ruge, y empuja una y otra vez, intentando salir de la prisión del hechizo.
— ¡Kane, solo tienes una oportunidad, es demasiado poderoso! – la mujer le dice, se ve algo pálida y unas gotas de sangre bajan por su nariz.