095. EL ALFA FUERA DE CONTROL
KANE
Mi lobo traidor aulló de alegría en cuanto la olió frente a la puerta del cuarto de hotel.
Es increíble que hace menos de una hora estuviese gruñendo e irritado, queriendo desafiar y asesinar a todos los machos en esa ridícula subasta.
Me costó parte de mi vida el controlarlo.
La ira hirvió en mi interior al verla casi desnuda, desfilando delante de todos esos pervertidos.
El hecho de que prefiriese venderse como una prostituta, para que cualquiera que la comprase la manoseara y se la foll