084. LA FALSA LUNA
AMALIA
— Aja… cof, cof… Aj… ax… — mi garganta se sentía como pasada por una lijadora.
Lo traté de llamar mientras me bajaba del colchón, sin embargo, a penas puse un pie en el suelo, él al fin me respondió.
— No te acerques a mí – me dijo una voz gutural más parecida a su parte salvaje.
— Am… or ¿tuviste… una pesa…dilla?… — mi cerebro al fin funcionando enseguida buscó una justificación para lo que había sucedido.
Di algunos pasos queriéndome acercar a donde su cuerpo se encontraba sumido en la