013. ENVENENAMIENTO
AMALIA
— Eso voy a hacer, precisamente, comprobar que de verdad estuviste toda la noche en la ciudad y por tu bien, espero que fuese así ¡Llévatela Kane!
Y a pesar de sus protestas, vi cómo la sacaban a rastras y sin compasión de la oficina.
Sus ojos llenos de odio me taladraron, pero no se atrevió a decir nada delante del alcalde.
Ahora… solo quedaba yo.
Si eso hizo con la supuesta víctima, qué no hará con la ladrona.
Me iban a echar, o acusar a la policía, quizás ambas cosas.
— A…Ajax, juro p