En horas de la noche fui al apartamento de Charlie, él me abrió la puerta y me dejó entrar.
— ¿Te sirvieron mis sabios consejos? — Me preguntó con una sonrisa.
— si, aunque me dijo algo que me dejó un poco pensativa — Le dije.
— Cuéntamelo cariño — Me dijo.
Él y yo fuimos al sofá y nos sentamos.
— Me dijo que yo era de su propiedad — Le dije.
Charlie agarró mis hombros y me estrujó.
— Ese tipo es un sádico, sal corriendo de esa empresa — Me dijo mientras me estrujaba.
Yo lo aparte con agresivi