Mundo ficciónIniciar sesiónCaí rendido a las cinco de la mañana, después de hacerlo con ella, en más de cincuenta posiciones diferentes, por toda la maldita casa. Con ella suplicándome más a cada tanto. Esa mujer era insaciable, y sabía que jamás me cansaría de ella. Pero… ¿se cansaría ella de mí? ¿Cuánto tiempo más pasaría hasta que volviese a hacerle daño? ¿Cuánto hasta haber aceptado que jamás podría abrirse conmigo?
Llevaba despierto un rato, sin querer levantarme de la cama aún, reticente a







