Me vestía, frente al espejo, ante una divertida Catalina, después de haberme beneficiado de esa forma tan ruin a la que una vez estuvo a punto de ser mi esposa.
No – la detuve, cuando se acercó a mí e intentó besarme, me miró, sin comprender – esto sólo ha sido una pequeña dosis, de lo que podrías haber tenido si no lo hubieses jodido conmi