C174-TERMINAR EL TRABAJO
Ian salió al techo del observatorio y la vio parada cerca del borde, con el arma colgando de la mano.
Se detuvo a unos pasos.
—Se acabó, Isabelle.
Ella giró hacia él. Ian se quedó quieto.
Esa cara.
La cara de su madre.
La misma sangre que su madre había escondido durante toda su vida.
—Mírate. —Isabelle sonrió—. Te pones pálido cada vez que me ves. Es por la cara, ¿verdad? Es como ver un fantasma.
Ian apretó la mandíbula. No respondió.
—Ella nunca te habló de mí. —Isabel