C144 - EL HOMBRE MÁS RAPIDO DE NUEVA YORK
Habían pasado varias horas desde el caos, el dolor y la adrenalina del parto, y ahora, el silencio en la habitación era casi reverencial. Ivanna dormía plácidamente en su cunita transparente, una pequeña figura envuelta en mantas blancas. Su piel, aún con ese tono sonrosado tan propio de los recién nacidos, resaltaba bajo el mechón de cabello oscuro, fino y húmedo, que se adhería a su frente.
Ian estaba sentado a un lado, con los pies estirados y una exp