C151- LA VERDAD OCULTA
Ian lo miró con los ojos entrecerrados, el aire en el almacén parecía haberse evaporado.
—¿Qué dijiste?
—Yo no la violé —consiguió articular Elias—. Yo... yo la drogué. Sí. Pero solo le tomé fotos. No le hice nada más, lo juro.
Ian lo soltó de golpe.
Retrocedió un paso, como si el contacto con Elias de pronto le quemara las manos. Su rostro pasó del shock absoluto a una rabia pura y descontrolada. Privado del agarre que lo sostenía, Elias se dejó caer pesadamente al suelo