20. LA RESACA DE ISABELLA
Siento una sed intensa y un desagradable sabor de boca. Parece que anoche me excedí con las copas, pero en mi defensa, no creo que las cosas puedan empeorar más, ¿o sí? Abro los ojos lentamente, tratando de protegerme de la intensa luminosidad del lugar, que se percibe incluso con los ojos cerrados.
Siento un peso en mi cintura y no necesito mucho para que el nombre de Alexander llegue a mi mente. Reconozco su brazo, así que necesito averiguar qué pasó anoche. Para mi sorpresa, mi ropa está int