Mundo de ficçãoIniciar sessãoAl salir de la tienda de ERISSU, Seiya iba enganchado del brazo de Eliot, pegadito como si llevara horas esperando ese gesto. Sonreía cada vez que lo miraba; Eliot le hablaba bajito, casi en susurros, y esa sutileza bastaba para tenerlo brillante, feliz, dulce. No importaba que al inicio no hubiera querido que lo recogiera: que Eliot hubiese extendido la salida era un regalo. Seiya se le notaba en cada paso.
Detrás de ellos, caminando







