Capítulo 29. El trato por el corazón del dragón.
El auto de Eliot se detuvo frente al edificio principal de Oshōri. Las luces de la fachada resaltaban con la sobriedad de siempre, pero para él aquella noche todo parecía distinto; más frío, más pesado. Había recibido el mensaje de su padre hacía apenas unas horas, advirtiéndole que Akira Kurosawa quería verlo con urgencia. No le dio más detalles, y eso lo carcomía por dentro.
Cruzó el vestíbulo en silencio, con la seguridad que lo caracterizaba, aunque por dentro no dejaba de preguntarse qué e