Capítulo 191. Separación inevitable.
La luz clara de la mañana filtraba una calidez serena sobre la habitación del bebé, iluminando la suave alfombra donde Eliot permanecía sentado con las piernas cruzadas. A escasos pasos de él, Eriss bamboleaba su pequeño cuerpo erguido, probando el equilibrio sobre sus piernas diminutas con una firmeza todavía tambaleante.
El alfa mantenía los brazos abiertos a pocos centímetros, atento a cada movimiento, motivándolo con un par de juguetes coloridos hasta recibirlo entre sus brazos en el moment