Capítulo 155. El juicio.
La habitación permanecía en silencio, apenas iluminada por la luz tenue junto a la cama. Afuera, Verona seguía hundida en la quietud fría de la madrugada y, entre las mantas, Eliot dormía profundamente.
El llanto suave de Eriss rompió apenas el silencio y Seiya se levantó casi por instinto antes de que el bebé terminara despertándose por completo. Se acomodó la bata sobre los hombros y lo tomó en brazos con cuidado, arrullándolo apenas mientras preparaba el biberón.
El pequeño se calmó rápido c