Capítulo 13. Manual para conquistar a un Foster.
La noche había caído sobre Milán con ese brillo húmedo que solo el verano concede; los faroles se reflejaban en los charcos de la última lluvia, y las avenidas respiraban un silencio elegante, interrumpido por el murmullo lejano de una motocicleta o el tintinear de una copa en algún balcón.
Seiya conducía despacio, disfrutando del recorrido; en el asiento del copiloto, las bolsas del supermercado japonés se mecían con cada curva, arroz, algas, jengibre fresco, un par de ingredientes secretos qu