Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde se filtraba lenta por las cortinas abiertas, trayendo consigo ese aire tibio y perfumado que anunciaba el final de la primavera. En el cuarto de Shun, la luz dorada del sol jugaba con el polvo suspendido en el aire y con los reflejos del espejo del tocador, encendido por una hilera de bombillos blancos.
Sobre la silla, un traje perfectamente colgado aguardaba su turno: tela italiana, corte afilado, el inconfundible estilo de Seiya Kurosawa.







