Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde de primavera caía suave sobre la casa. Había pasado una semana desde el nacimiento de Eriss, y el jardín parecía haberlo sabido antes que nadie: brotes nuevos, flores abiertas sin prisa, el aire cargado de ese verde joven que solo aparece cuando algo acaba de empezar. Como si la casa entera hubiera contenido el aliento, esperando a su flor de loto.
El auto se detuvo frente a la entrada. Eliot fue el primero en bajar, rodeó el vehículo







