Capitulo 186. El admirador.
La luz tibia del atardecer primaveral se filtraba suavemente por los ventanales de la clínica privada en Lyon, proyectando destellos dorados sobre el suelo pulido. Théon y Lucien avanzaron a paso tranquilo por el pasillo principal hasta detenerse frente a una puerta blanca de madera fina con una placa dorada que anunciaba el consultorio del doctor Adelard Valecourt. El francés alzó la mano y tocó dos veces con los nudillos, conteniendo una sonrisa cómplice.
La puerta se abrió un par de segundos