Capitulo 185. No puedo ni mirarte.
Eliot permanecía de pie en el centro del vestíbulo con el bebé sujeto contra el pecho, meciéndolo apenas con un vaivén automático para mantenerlo tranquilo. Frente a él, una hilera de guardaespaldas se alineaba con la cabeza baja y la postura rígida ante la tensión helada que dominaba la entrada de la casa.
—Necesito que alguien me explique cómo es que mi esposo, que estaba bajo su protección, desapareció ante sus narices… —demandó con la voz grave y contenida en una amenaza latente.
El hombre