Las dudas entre Miguel y Ana Isabel parecían haber quedado atrás, por lo menos eso era lo que pensaba, ella.
¿Había logrado convencerlo? Se pregunta, angustiada por ello. Su James era inteligente y perspicaz pero ella supo con argumentos y un toque de seducción (que nunca falla) hacerle creer por lo menos momentáneamente que lo de la enfermedad de su “asistente”
—Diosito perdóname por mentir con algo como eso, pero no tenía forma de escaparme esta vez. ¡Te prometo que pronto le diré la verd