Me le quedo mirando al hombre desnudo; asustada, confusa y desconcertada. Tiemblo de pies a cabeza. ¿Qué sucedió entre nosotros? ¿Por qué estoy con él en esta habitación? ¿Cómo llegué aquí? ¿Qué hago con este hombre?
―No te asustes, déjame explicarte.
Sale de la cama y se pone de pie, dejando expuesta esa hermosa y perfecta musculatura llena de fibras que lo hace ver como un dios escandinavo. Ahogo un grito y gira la cara cuando mis ojos se enfocan en la monstruosidad que lleva entre sus piern