¿Qué maldito dolor de cabeza? Me quejo adolorido. Abro los ojos y una vez que mi visión se aclara, me siento confuso al ver que no estoy en mi dormitorio, sino en una de las habitaciones de huéspedes. Lo más desconcertante de todo, es que hay una mujer desnuda dormida sobre mi pecho, con su rostro enterrado en mi cuello y pegada a mi cuerpo como una enredadera. ¡Carajos! ¿Quién es ella y qué demonios pasó anoche entre nosotros?
No me atrevo a quitar la mano que tengo aferrada a una de sus nalga