Esto no me puede estar pasando, ¿cómo pude ser capaz de acostarme con la mujer a la que le salvé la vida? El arrepentimiento escala por mi cuerpo como enredadera y se aferra a mi cuello con sus garras afiladas. Esta es la casa de mi mujer, acabo de manchar la historia de nuestro amor en los brazos de una perfecta desconocida.
Maldigo por lo bajo mientras atravieso la casa, completamente desnudo.
―¡Señor Hansen!
Escucho el grito escandalizado de mi ama de llaves. ¡Joder! ¿No puede ser esto peo