—¡Silvia! —es Emma, viene hacia mí con su rostro preocupado.
—¿Qué pasa, Emma?
Se ve cansada por haber corrido quien sabe por cuanto tiempo.
—Me llamó mi madre y... ella sabe todo —dijo.
—¿Todo? ¿Qué cosa?
—Todo. Sabe que mi padre me ha estado maltratando desde hace ya varios años. No sé que hacer —se veía preocupada.
Marcos yo yo estábamos saliendo de la universidad para dirigirnos a casa, pero Emma nos había interceptado.
—¿Y ahora qué pasará? —quise saber, cruzándome de brazos.
—No l