—Salgamos ya, Silvia, creo que esas luces que se ven venir son del auto de Travis. Vamos deja todo en orden, tómale fotos rápido.
—Cállate, que estoy muerta de miedo, solo espero que Travis no sospeche nada de lo que revisamos.
—Iré rápido hacia la cochera, quiero asegurarme que no hay nadie por acá, de lo contrario estamos acabados.
—Estoy, dirás, a ti no te ven.
Marcos salió corriendo con desesperación, mientras tanto yo arreglaba las cosas como las había dejado Travis. Si él era el asesino