Dayana mecía a su hijo, no sabía a qué hacer, no sabía a dónde ir, esta vez, no podía ver el lado amable de las cosas, esta vez, se sentía tan perdida como cuando supo que estaba embarazada.
Thiago vio la escena al llegar al parque y no pudo evitar sentir que su pecho se le hundía.
- Dayana, Dayana, ¿Qué demonios voy a hacer contigo? Sigues siendo un maldito dolor de cabeza. -dijo Thiago, en un tono de voz un poco más suave.
Dayana levantó la cabeza y vio con terror al hombre que tenía frente