- Se te olvida que siempre debo saber dónde estás. -dijo Robert con calma.
- No, no se me olvida, solo que esta vez me sorprendió tu inesperada llegada. -dijo Theo, limpiándose las lágrimas y pisando la colilla del cigarro.
- ¿Es alcohol lo que veo en tu mano? -preguntó Robert con curiosidad.
- Bueno, necesitaba un trago.
- Dame… -dijo Robert y tomó un trago. – Ya han detenido a Patricia, con lo que me dijiste más con lo que me enviaste mientras conducías aquí, he enviado al abogado a interp