Mientras Dayana y Gabriel sufren la ausencia de Liliana, en Nueva York, la vida sigue su curso.
La decisión de Anya podría parecer egoísta, pero esa era la única manera que Anya tenía de tomar las riendas de su vida y, de salir libre de la vida que Luis Cedeño le tenía preparada.
Anya continuaba con sus clases, ya no se quedaba en el instituto. Todos los días un chofer la llevaba a Juilliard y la iba a recoger a la hora que saliera del lugar, todo mientras Theo iba a la oficina, tal como hoy.
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