—No le hagas caso —dice la chica que atiende el bar—, está así porque después de tanto tiempo viviendo arriba con los humanos, murió y volvió a sus raíces. ¿Cómo te llamas?
Iba a responder, pero Debon se me adelanta.
—No lo recuerda.
Es ahí cuando el chico me presta más atención y camina a mi alrededor, detallándome.
—No eres mi tipo —quiero comentar.
—Ni tú el mío, aunque tu especie coge con todos por placer —me aclara.
Lo ignoro y pongo mi centro en la chica, quien decide continuar hablando.