—No, y como no puede morir, al menos ese golpe lo dejará inconsciente por unos minutos y roguemos al rey que pierda la memoria nuevamente.
Niego mi cabeza ante la suposición de ella, vuelvo a girarme y ya casi estoy llegando al suelo, pero por instinto uso mis alas y evito impactarme en él. Subo y doy unas cuantas vueltas disfrutando de las maravillas de volar, como si fuera mi primera vez.
A lo lejos veo al demonio que Debon quiere que asesina y sin pensarlo voy tras él, este lucha conmigo en