Salgo de casa a regañadientes, bajo ante la atenta mirada de satanás, sigue tras de mí, y cuando al fin llegamos al auto, abre la y puerta y la cierra cuando me acomodo.
Le doy una mala mirada antes de saludar—Buenos días Luce
—Buenos días Sammy ¿Cómo te sientes hoy?
—Igual que ayer odiando mas a ese hombre—ella ríe mientras niega.
—Samuel solo quiere ayudar—lo defiende.
—¿Cómo cuánto vamos a tardar?
Ella sonríe antes de responder—no hemos acabado de llegar chica, deberías tranquilizarte,