—Hola, Benson—saluda el señor Samuel, todo casual y fresco como de costumbre, en su rostro como siempre no refleja emoción alguna.
— ¿Qué hace aquí? —pregunto con la molestia empezando a embargar mi pecho, me levanto dejando a un lado a Sebastián y lo enfrento.
—No fuiste a la cita, así que aquí estoy para que comencemos la sesión.
Entrecierro los ojos y me desconcierto—la cita es con Ernesto Simmons, no Samuel Murphy, ¡señor!
—¡Oh, sí! eso, ¿no te lo dijo Ernesto? —pregunta con fingida ino