—No me hagas esto por favor.. —ni siquiera tenía palabras para responderle. —No se ..
—No es lo que pregunté. —Dijo tajante, —Respóndeme.
Trago saliva al ver que se saborea al pasar su lengua por sus labios mientras observa los míos con demasiada fijeza, mi respiración se dificulta al intentar no inhalar el aroma de su Colonia que me volvía loca y desesperada por probar sus labios.
—¿Lo deseas, no es verdad?. —su voz excitaba cada poro de mi piel. —Vamos,.. dímelo.
¡Mierda, mierda!, Que más des