Cuando creí que al fin me había desecho de toda cadena para mi vida, Sebastián entró a mi vida con un solo objetivo, y lo que más me cabrea es que como una estúpida cai en sus juegos de seducción.
Grito con todas mis fuerzas mientras tiro todo lo que está frente a mi al suelo.
—¡Como demonios fui tan estúpida!.
Tenia más de una semana de estar en esta cárcel, ni siquiera podía salir de esta maldita habitación porque decía que volvería a huir como la última vez.
Si, intenté huir pero todo fue