El mar de Parga brillaba bajo el sol temprano, y la playa todavía estaba casi vacía cuando Xander llevó a Elena a caminar.
La arena húmeda cedía suavemente bajo sus pies.
Él la llevaba de la mano.
Sin prisa.
Como si por primera vez en su vida no necesitara correr detrás de nada.
Elena lo observó de reojo.
La camisa blanca abierta dejaba ver parte de su pecho bronceado por el sol griego. Las gafas oscuras y el pantalón claro le daban una apariencia relajada, distante del empresario rígido