Elena levantó la vista.
Y la vio en el reflejo.
Hipólita.
No se giró de inmediato.
—No sabía que las zorras venían a este tipo de lugares —dijo Hipólita con una calma afilada.
Elena se volvió despacio.
—Y yo no sabía que seguía apareciendo donde no la llaman.
Hipólita avanzó un paso.
La recorrió con la mirada, detuvo en su vientre, podia ver la sortija de matrimonio.
—Veo que no pierdes el tiempo.
Una sonrisa fría.
—Siempre fuiste… eficiente zorra.
Elena no reaccionó.
Pero su expre