El auto avanzó en silencio por las calles iluminadas.
Dentro, el ambiente era tenso.
Daphne observaba por la ventanilla, muy satisfecha como si la noche hubiera salido exactamente como esperaba.
Xander, en cambio, estaba ausente.
Demasiado callado.
Demasiado lejos.
El vehículo se detuvo frente al imponente edificio donde Daphne tenía su penthouse.
El chofer descendió y abrió la puerta.
Daphne giró apenas hacia él, con una sonrisa.
—Ha sido una noche increíble… —dijo, acomodánd