Elena lo miró con atención cuando la empleada anunció que la cena estaba lista. Caminaron en silencio hasta el comedor. Xander, como siempre, corrió la silla para que ella se sentara antes de ocupar su lugar frente a ella.
El leve tintinear de los cubiertos rompió el silencio inicial.
—¿Qué pasa? —preguntó Elena finalmente, clavando sus ojos en él.
Xander dejó la copa sobre la mesa con cuidado.
—Daphne vino a verme hoy.
Elena no se sorprendió, pero su expresión se volvió más seria.
—¿Y?