Capítulo 38. Antes de las malas decisiones
La madre de Erick salió varias horas después, con un genio incontrolable y lanzando a todas las personas en frente de ella a un lado. Tal parece que sus exigencias no pudieron ser cumplidas.
–Mariana, te espero en mi oficina en 5 minutos –dijo Erick–.
Alisté todos los documentos de los contratos que tenía pendiente, además de sus citas y reuniones. Imaginaba que esa reunión se trataría de eso, además del asunto de su madre, que ignoraba cual era exactamente.
Entré a su oficina.
–Toma asiento