Capítulo 36. ¿Vergüenza o esperanza?
Desde donde yo lo veía solo me quedaban dos opciones: Renunciar a la empresa o seguir sin importar todo lo que haya pasado. Ninguna de las dos opciones me entusiasmaba, por mi mente solo pasaba el hecho de que mi secreto había sido revelado a todo el mundo. Bueno, era yo contra el mundo nuevamente. Salí del baño y tomé mi puesto como secretaría del Señor Erick Black, una vez más.
Miré a Erick salir de su oficina con la lista de las reuniones que debía atender esa semana y con el aspecto de ser