44. Primera cita
Era medio día, a pesar de que el sol se encontraba en su punto máximo en el cielo, sus rayos a penas lograban transmitir calor, el viento era fresco y con cada soplido lograba causarme un escalofrío que me erizaba la piel, aunque no sabía si era por el clima fresco o por la imponente figura masculina que tenía a mi lado.
Se le miraba muy sereno mirando al frente con las manos metidas en sus jeans, llevaba una camisa de manga larga que se ajustaba perfectamente a sus brazos musculosos y firmes,