25. Grave descuido
Lluvia.
No tenía idea de quién era ese enorme lobo y ese no era el momento para averiguarlo, lo que presencié, me dejó en estado de shock, el gran lobo puso su pata en el pecho desnudo de Ryan y en una fracción de segundo le arrancó el brazo con el que pretendía golpeado, el sonido de la carne siendo rasgada, los huesos rompiéndose, sangre salpicando el piso y los claros gritos de agonía y dolor de Ryan me hicieron transportarme a otro lugar, le di la espalda al brutal asesinato que se estaba