167. Confesión
Nala.
Todo mi cuerpo está temblando sin control, me llevo las manos a la cabeza y acerco las rodillas a mi pecho para recargarme en ellas, no puedo creer lo que acabo de hacer y aunque tengo miedo, una gran parte de mí está muy orgullosa de por fin haber tenido la fuerza para romper mis ataduras, de deshacerme de las cadenas que me mantenían atada a la voluntad de Devora; pero este solo es un pequeño logro, solo un pequeño respiro, así como cuando por fin sales a la superficie a tomar aire des