Debido a los acontecimientos del día, Estrella y Claus no regresaron a la gran finca, en su lugar, decidieron quedarse en la casa ancestral acompañado a Rosalía y Yune. A estos jóvenes no les importaba, pero para Rosalía, una anciana de edad ya avanzada, el tener que soportar esta tortura era imperdonable por parte de Abelardo y Fermín.
Después de cenar, cuando regresaron a sus respectivas habitaciones, Estrella expresó su total disgusto: —Estos dos tíos son verdaderamente muy descorteses, ¿no