Claus se había esforzado durante varios días, pero cuando regresó a casa esa noche, su estado de salud era muy preocupante. Caminaba con gran dificultad, y Estrella fue la primera en darse cuenta de que estaba mal en él. Se acercó y, con un gesto de angustia, tomó el pulso de Claus.
Fue entonces, cuando se dio cuenta de lo mal que estaba Claus en ese momento. —¿Cómo te sientes? —preguntó Estrella con inquietud en sus ojos.
—No tengo fuerzas en mi cuerpo—respondió Claus, consciente de que estab