El guardaespaldas compró asientos en la mejor ubicación para ver la película.
Estrella y Claus se sentaron juntos, hombro con hombro.
Ella compró un té de burbujas y unas papas fritas, ambos de su sabor favorito, su comportamiento era de verdad el de una niña chiquita.
Después de abrir la bolsa, Estrella no había empezado a comer cuando le ofreció la bolsa a Claus. —¿Quieres?
Claus negó con la cabeza. —No, gracias. No es saludable. Podrías tener dolor de estómago más tarde.
—Aish, no pasa