En cuestión de días, la noticia de la caída de la camioneta de Claus al río y su desaparición se propagó por toda la empresa. A la vista de todos, Claus parecía seguir desaparecido, mientras que Rosalía volvía a tomar las riendas.
Rosalía seguía siendo la presidenta de la compañía, y si Claus estuviera presente, su papel sería principalmente ceremonial, ya que Claus había optado por la posición de gerente en el pasado. Esto significaba que el poder real de la empresa seguía en manos de Rosalía,