Capítulo 74 Hacía mucho tiempo que no perdía los nervios.
Desde la distancia, se oía el débil sonido de las maldiciones procedentes de Zared. Los labios de Estrella se curvaron en una sonrisa burlona. Se dio la vuelta y se dirigió hacia el callejón, donde le esperaba el coche de Burgos para regresar.
Claus estaba en el Palacio Imperial. También había recibido la noticia, pero cuando Estrella regresó, no mencionó el tema. Quería esperar a que Estrella hablara, pero, ella podía manejar este pequeño asunto sin la ayuda de Claus. Prefería manejar las co