La palabra “bestia” resonó tan fuerte que llenó todo el salón y llegó también a los oídos de Claus, quien frunció el ceño. Su mirada se volvió fría. Obviamente, estaba descontento con ese apelativo.
Pero, para Estrella, era algo normal o, mejor dicho, se había acostumbrado y había perdido sensibilidad. Además, no recordaba tener una supuesta hermana. Estrella dijo con frialdad:
—¿Llamas “bestia” a Luna? Es verdad que es una “bestia”.
Zared estaba tan enojado que su pecho subía y bajaba, y su res